sábado, 4 de diciembre de 2010

¿Por qué...?


¿Para qué todo este sinsentido? ¿Para qué esta vida? ¿Para qué tanto esfuerzo? ¿Por qué vivir haciendo algo que no te apetece? ¿Por qué se valora algo que memorizas y escribes en un papel, hasta el punto de que tu futuro dependa de ello? ¿Por qué casi nadie es feliz? ¿Por qué un niño con una piedra y unos trozos de tela puedes ser más feliz que nosotros cuando es tan frágil como una mariposa? ¿Por qué existe dinero? ¿Por qué tres cuartas partes del mundo se mueren en la absoluta miseria, entre el más angustioso dolor, y a nadie le remuerde la conciencia cada maldito segundo? ¿Por qué somos tan egoístas de ser felices y dependientes de lo material cuando millones de personas sufren por nuestra culpa? ¿Por qué nadie detiene todo esto? ¿Por qué nadie pone algo por su parte? ¿Y por qué nosotros ante una nota media nos decaemos como si el mundo terminara? ¿Por qué podemos seguir con nuestras vidas en nuestro primer mundo ignorando al resto? ¿Por qué la indiferencia? ¿Por qué las guerras? ¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?


Hay tantas preguntas sin respuesta...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Copos de nieve


Estaba en el examen trimestral de lengua, pero ,como de costumbre me dejé distraer de vez en cuando.Me giré un par de veces en busca de su mirada; no estaba. Pensé que estaba tras de mí, dos sitios más atrás , pero cuando un chico se levantó y dejó el aula de exámenes caí en mi error, aunque mantenía la estúpida esperanza de que estuviera allí- cuando, como de costumbre, lo único que había allí era una soñadora: yo-. Me quedé esperando verla, hasta que el final del examen alguien dijo que nevaba:" señal de buena suerte"- bromeó ante el profesor. Sólo quedábamos tres ,y ,ella en realidad nunca había estado allí. Entregué el examen y sonreí, la nieve me producía una felicidad momentánea, a la vez que sentía una extraña libertad por parte de los estudios.
Caminé por el blanco y vacío pasillo charlando alegremente con un compañero,como si todo hubiera sido un sueño, y otro comenzara de nuevo; seguía esperando el sonido de la vibrante alarma que me hiciera despertar de mi sopor. Aún en la callé rebusqué cn mirada por los alerededores esperando ver una silueta conocida, en cambio no había nadie: sólo estaba yo, alzando mi vista hacia el negruzco cielo, con la ilusión de ver algo que nunca había existido, e incapaz de ver allá de los suaves copos de nieve.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Otoño.



Los abrigos, bufandas y gorros se mueven descontrolados por una fuerza invisible , el viento, ese ganador del escondite que recorre las risas de los niños en los parques mientras saltan en los montones de hojas que él mismo ha acumulado ; porque ,aunque le cueste reconocerlo ,le encanta su sonido.
Un escalofrío te atraviesa ,y en ese mismo segundo un montón de pequeñas partículas cargadas con un exceso de dióxido de carbono, luchan por calar cada uno de tus tejidos. Las personas corren a ambos lados de la calle, huyen de la humedad, o buscan un escondite mejor que el del viento, el cual ya ha comenzado a contar: 1, 2, 3... 48,49 y 50. La mitad son sorprendidos por un inmenso nubarrón sobre sus cabezas antes de encontrar refugio. Corren, resbalan, chocan; se vuelven más torpes de lo que ya es el ser humano, y cuando ya han conseguido algo con lo que protegerse salen a la calle desafiantes, esperando que el viento doble su paragüas, para luego echar mil maldiciones, y, de nuevo huir. Huir.

viernes, 22 de octubre de 2010

Y apenas distante de la muerte me siento, infeliz...

Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco,más que la hierba pálida
estoy,y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.


Safo,Antología de la poesía lírica griega

lunes, 11 de octubre de 2010

Despedidas


Me encantaban sus viejos ojos azules clavándose en mí. El sonido que hacía al sorber los condimentos de la ensalada ya terminada.
Me encantaba sentarme en el sofá y ver que bajo él escondía miles de libros de indios y vaqueros. Pasar sus páginas amarillas y oler que decenas de años habían deslizado sus dedos por cada hoja. Me encantaba ver cómo se cambiaba de gafas para leer.
Me encantaba ver los simpsons con él y reír a su misma vez. Que cambiara de canal la televisión sólo para hacerme rabiar. Que me picara continuamente ,y ,me encanta también enfadarme por ello.
Me encantaba esperarle a que llegara del bar de jugar la partida impaciente. Y después regar con él las flores que adornaban nuestra calle. El olor a humedad en pleno mes de agosto, y los caracoles resbalando por las plantas.
Me encantaba su manera de silbar para llamar al gato y acariciarlo, apacible en su regazo.
Me encantaba bajar a comprar pan o ir al colegio agarrada de su mano, y que nunca me dejase caer. Me encantaban sus grandes y secas manos.
Me encanta sentarme con él a la sombra mientras esperábamos a la hora de la comida, y verle tallar madera con su vieja y oxidada navaja.
Me encantaba pasear con él, y que me enseñara los campos. Que me enseñara a aprender a andar en bicicleta.
Me encantaba bajar en coche a la huerta y saltar con cada bache del camino . Sentarme al lado del río a comer una manzana que me había pelado. O aquellas ciruelas recién cortadas que me tendía en sus manos.
Me encantaba subir al castillo con él y que me contara la historia de aquella reina. Me encantaba escucharle. Tararear sin sentido. Sonreír.
Me encantaban esa cantidad de viejas viseras y linternas escondidas tras la puerta de la vieja casa del pueblo. Pasar los veranos allí rodeada de la tranquilidad de la que gozan los niños.
Me encantaba dormir en el sofá cama del salón mientras me dormía viendo la televisión.El invierno en aquella casa. Y jugar al bingo con él, pero aún más al parchís.
Me encantaba verle a la salida del colegio entre aquel montón de padres.
Me encantaba que me obligara a comer. Me encantaba que dijera "el parte" en vez "el telediario".
Me encantaba su tranquilo carácter.
Me encantaba ir al parque con él, o la cabalgata e reyes.
Me encantaba estar con mi abuelo.

Pero por el contrario odiaba toda y cada una de esas pastillas que tomaba, odiaba ese catarro interminable,odiaba el último verano que se pasó es aquella maldita cama.
Odiaba verle palidecer, envejecer y adelgazar en un año todo lo que no había hecho en todos los anteriores.
Odiaba oírle toser, y sonarse con un pañuelo de tela.
Odiaba aquel autobús, esa especie de castillo del que nadie retornaba, y ese maldito color blanco.
Odiaba esa habitación que parecía tan malditamente cómoda, odiaba todas esas máquinas que le rodeaban, odiaba el suero intravenoso en su mano, y odiaba el asqueroso puré que le obligaban a comer.
Odiaba la televisión del techo, y las flores que unos cuantos hipócritas le habían dejado allí para aparentar amor.
Odiaba tener que mirar por esa ventana deseando largarme de allí, y aún más odiaba ver que alrededor sólo había ambulancias y un montón de pinos.
Odiaba ese lugar, y su olor a desinfectante.
Odiaba los horarios de visita, y odiaba la primera y última visita que hice a ese desdichado lugar.
Odiaba tener que irme sabiendo que no volvería a verle.
Y al igual que él, odiaba las despedidas.

-"No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo" (El guardián entre el centeno)

Alcohol


El curso hace tiempo que empezó pero aún así sigo creyendo que vivimos en el verano , porque nada ha vuelto a su cauce… En unos meses las cosas cambiaron, giraron y se retorcieron. Las emociones de unos cuantos años se comprimieron en unos meses que parecen no encontrar su fin.
Al principio todo era calma, luego todo era fiesta, y después todo eran discusiones. ¿Y ahora? ¿Qué es el ahora? Tan sólo lágrimas que se ocultan tras una tenue sonrisa y un vaso de alcohol, eso es lo que nos ha quedado.

sábado, 9 de octubre de 2010

Mentiras


Te podría decir mil veces te quiero,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te amo,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te espero,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te extraño,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te sueño,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te recuerdo,
Y no te mentiría.
Pero te podría decir mil veces te odio,
Cuando por ti moriría.
Te podría decir mil veces me aburres,
Cuando por tu respirar viviría.
Te podría decir mil veces rencor te guardo,
E incapaz soy de siquiera de sospecharlo.
Te podría decir mil veces me enfado.
Pero ni se me ocurre pensarlo.
Te podría decir mil veces me equivoco,
Luego, cada error me vuelve loco.
Te podría decir mil veces te nombro,
Y Es Entonces, en la soledad cuando más te añoro.
Te podría decir mil veces por mi mente sucedes,
E incluso a mi existencia, para mí, antecedes.
Te podría decir mil veces te miento.
Y entonces, todo esto, sería mentira.
Pero éstas, las verdades más absolutas,
Siempre estarán en mi corazón , indefinidamente….

viernes, 1 de octubre de 2010

Errores


"Con los errores ocurre una cosa. A veces, aunque sepas que algo es un error, tienes que hacerlo de todos modos. Incluso los errores más rematadamente tontos."


Ted,como conocí a vuestra madre, 1x21.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

En el lugar adecuado y en el momento adecuado


"Los grandes momentos de vuestra vida no serán necesariamente las cosas que hagáis, también lo serán las cosas que os ocurran. No estoy diciendo que no podáis actuar para cambiar el resultado de vuestras vidas, debéis actuar, y lo haréis. Pero no olvidéis que cualquier día, al salir de casa, vuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan, y su plan siempre está en marcha. Una mariposa mueve sus alas y empieza a llover. Da miedo pensarlo, pero a la vez es maravilloso. Todas esas piezas de la máquina en constante funcionamiento, asegurándose de que estés exactamente donde debes estar, exactamente cuándo debes estar ahí…en el lugar adecuado y en el momento adecuado."


Ted, como conocí a vuestra madre, 4x23

martes, 14 de septiembre de 2010

El fin del verano y el comienzo de algo...¡quién sabe de qué!


El verano está acabando y tantas cosas han pasado desde que llegó. Parece que la simple presencia de una estación puede cambiar por completo tu vida, pero en realidad no es la época , sino que el tiempo del cual carecías anteriormente que se acumulaba bajo las nubes ,ahora regresa de golpe a la tierra, y nos devolvió a la realidad de la vida… Esa en la que se puede vivir con tranquilidad sin preocuparse del examen de mañana o de la hora a la que haya que levantarse, porque no es ninguna en concreto. Puedes despertar cuando el sol haya desaparecido, o cuando esté comenzando a salir, o puede que te guste sentir el frescor de la mañana a la vez que los rayos del sol de media mañana. Nada de eso importa en verano, porque no hay ninguna responsabilidad más que dirigir tu vida.
Ahora todo esto se acaba, pero yo creo que esto no ha hecho nada más que empezar. Los cambios que esta estación ha causado, han dejado grandes estragos.
Cuanto menos quedaba para el fin del verano, y cuando menos nos lo esperábamos, más cosas nos sucedían.
¿Y qué será del pasado? De todas nuestras aventuras desde el principio del verano, de nuestra tranquila vida, de nuestros días de río, de nuestras risas desordenadas, y de nuestras fiestas locas... ¿Pasarána formar parte de nuestros mejores recuerdos a la vez que elaboramos otros mejores ...?

Estoy segura de que así será :)

martes, 3 de agosto de 2010

Días sin dirección



Observé cómo el cielo oscuro se teñía de luz poco a poco , mientras, a su vez, mi cuerpo descansaba en una cama que no era la mía, sin aún alcanzar el sueño. Pensé en todo lo que había pasado en apenas un mes, unos días, o unas horas.Todo había cambiado tan lentamente o tan rápidamente -depende de cómo se midiera-como los tonos anaranjados lucían ahora adornando la travesía que el sol había dejado. Pensé en todos aquellos besos que había dado sin sentido, en los que había dado sin conciencia y en los que había dado queriendo, la noche anterior, o la mañana presente .Pero en realidad, sólo conseguí llegar a la conclusión de que nada había servido de mucho, ni tampoco había cambiado nada; y, que tal vez, todo fuera mejor así.
Dejé que mis párpados cayeran, que mis oídos dejaran de prestar atención al sonido de los coches recorriendo la carretera, y que el aire de la mañana que se colaba por la ventana refrescara mi mente , que , durante unas cuantas horas , viajaría a un lugar lejano, en el que nada importaba.

http://www.youtube.com/watch?v=DgmkK6t4uZM

lunes, 26 de julio de 2010

Un poema de Francisco M. de Ortega

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Francisco M. Ortega, del libro Cuenta atrás.


http://www.youtube.com/watch?v=4a7uDYNWmQI&feature=related

viernes, 18 de junio de 2010

El club de los poetas muertos


-"Carpe diem” «aprovecha el momento».

-“Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente; quería ‘sacarle el jugo’ a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido”.

-“La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes y nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas, pero no llega a cubrirnos. Y desde que llegamos llorando hasta que nos vamos muriendo sólo nos cubre la cara, mientras gemimos, lloramos y gritamos”.

-“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.

-“Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así; y siempre así será”.

-"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos".

jueves, 17 de junio de 2010

Guerra


Tras la decrépita ventana tan sólo consigo atisbar el marchito campo canoso ,cubierto por las lívidas cenizas bajo las que se esconde la verdad; que incapaces de ocultar el dolor, dejan a la vista miles de cadáveres tendidos en el calcinado asfalto.Ahora, sus almas vagan bajo el bermellón del cielo, en su intento por abrirse camino entre las lóbregas nubes ,cuyo resultado ha sido el hedor a muerte.¿Acaso alguien esperaba más de una guerra?

viernes, 21 de mayo de 2010

Todos - Bárbara Alpuente


Aquí dejo un texto que leí en una revista , da que pensar...

Mi barrio es una letrina gigante. Un contenedor de aburrimientos vitales y ansiedad etílica en el que los asistentes vomitan, mean, escupen y chillan, para unas horas después, volver semiinconscientes a la tranquilidad e higiene de sus hogares. Los tapones para los oídos son, junto al pelador, el mejor invento de la humanidad, aunque en noches como esta no me sirvan para nada. Retumban en mi cráneo los graves monótonos y alienantes de la música sintética. Escucho los gritos asustados de los testigos de una pelea. Un coche de policía llega demasiado tarde. O demasiado pronto para el próximo incidente. Una ambulancia recoge a un joven ensangrentado que no recuerda cómo ha llegado a abrirse la cabeza. Me da incluso por pensar que quizá viniera así de casa.

Una chica se arranca por bulerías frente a mi balcón. Tengo sueño y la espontánea carece de talento. Quiero matarla. Canalizo mi violencia encendiendo la televisión, que parece programada exactamente para eso. Me decanto por La Noche temática que, casualmente, hoy se titula Muerte súbita. La histeria se dispara con sus matices agudos, impregnando la madrugada de hormonas desatadas. Me fumo un cigarro en el balcón y observo el horizonte velado por el botellón. Me ha salido un pareado sin haberlo preparado. Llueve sobre la capa impermeable del exceso. Las gotas no disuaden a las decenas de personas que se congregan para arrastrar su adolescencia por las esquinas. Dos chicas lloran abrazadas con un brick en la mano. Preveo resacas terminales.

Una ráfaga ácida e intensa que asciende desde el mingitorio oficial en el que se ha convertido mi calle, me obliga a enclaustrarme de nuevo en el salón. Un tal José llama a un tal Germán para decirle que es un soso por no unirse a la fiesta. “¿qué haces en la cama, tío? ¡Si no son ni las cuatro!” Dan las cuatro y a mí me gustaría poder dormir. El tal José me diría que soy una sosa. No tendría intención de contradecirle. Lo soy. Una chica comenta a sus compañeras que lleva dos días bebiendo sin parar. Entra en el bucle y lo repite lo menos seis veces en el tramo que recorre desde mi calle hasta la plaza. El gesto desencajado y la torpeza de sus frágiles movimientos, indican, tristemente, que no miente. Son las cinco de la mañana. Unos 20 jóvenes cantan a todo pulmón cumpleaños feliz. Pero la cosa no acaba ahí, luego siguen con Es un muchacho excelente. Rezo para que no empalmen con feliz en tu día. El excelente muchacho despide la jornada con un humillante strip-tease.

Comento al día siguiente la situación con otros vecinos. Concluimos que la juventud está muy mal, que viven en la inercia, en el desaliento, en la desidia biológica provocada por la falta de responsabilidad con sus propias vidas. Y juzgamos con el cinismo del que habla de la sociedad en tercera persona, como si la cosa no fuera con él. Como si se tratara de una mole informe sin caras ni latidos. Convertimos a los jóvenes en un monstruoso ente que sólo aparece para robarnos unas horas de sueño y ensuciar nuestras aceras. Pues, sinceramente, cuando el desquicie anímico roza el límite hasta este punto, algo debemos de estar haciendo mal. Todos.


Bárbara Alpuente

jueves, 6 de mayo de 2010

Lluvia


Una semana despejada parecía que fuera a ir acompañada de sol, calor y buenos momentos, de hecho incluso las flores del prado de en frente del instituto se habían hecho sitio de forma inexplicable en cada rincón de césped. Podías tumbarte, tomar el sol, oler el verano, y buscar formas en las nubes como cualquier niño haría. Nadie se esperaba menos del viernes, de hecho nos habíamos acostumbrado tanto al buen tiempo, que tan sólo sabíamos esperar risas.

Quisimos ignorar el cielo grisáceo y pálido; el sol intentado ocultarse, temeroso al dolor; y como si fuera uno de esos días de verano que tanto se añoran, salimos de casa con una chaqueta encima.

Algunas minúsculas gotas dieron contra mí, pero no les di importancia, como se hace con todo lo que parece no tenerla. Más tarde, mientras seguíamos involucradas en un sueño que no era real, comenzaron a sucederse con rapidez: “sólo es un poco de lluvia primaveral” pensamos. Los truenos y los relámpagos se abrieron paso, la fina lluvia pasó a ser agua torrencial, y el suelo empedrado quedó encharcado mientras terminábamos un helado.

No sé por qué, ni tampoco me interesa, hay cosas a las que no hay que buscarlas sentido.Decidimos correr bajo la lluvia en aquella plaza frente a la catedral, bajo la mirada de decenas de persona refugiadas en los soportales, que luchaban por esquivar toda humedad, mientras nosotras desafiábamos a la naturaleza bajo miles de gotas de agua y danzábamos de un lado para otro, riendo empapadas.

Todo daba igual hasta que algo llamado realidad o granizo te golpea, de nuevo nos refugiamos, no queríamos más dolor. Volvimos cuando el chaparrón regresó más implacable, mientras saltábamos en cada charco, dejando que nuestra ropa se impregnara por completo de aquel llanto que acabó por desaparecer.

La lluvia se detuvo, y los papeles se invirtieron; todo se volvió más gris sin ella, la cual hacía que vieras todo a través de un cristal empañado, sin querer hacer caso a la verdad.

Caminamos por las calles mojadas, y con el fin de darle un nuevo toque al ambiente decidimos arremeter contra cada charco intentando invocar a la tormenta, que hizo caso omiso a nuestras súplicas, dejándonos abandonadas a nuestra suerte, chorreando tristeza

domingo, 25 de abril de 2010

Un día en el parque de atracciones


La noche coronaba el oscuro cielo de una mañana que sería el principio del día.El sol anaranjado escalaba entre las montañas, y cuando hubo llegado arriba una niebla inmensa nos inundó. Todo era gris y opaco, no se podían ver los tristes campos vacíos que delimitaban la carretera; las gotas del vapor se deslizaban por los cristales como si estuvieran llorando ,el sol parecía haberse trasformado en luna, era demasiado blanco y pequeño. Luego todo regresó, aunque con un toque grisáceo.





Allí abajo en la tierra, el suelo aún parecía tener vida.


El miedo fue sólo el principio de una gran diversión.


Todo sucedía tan rápido que no te dabas cuenta si quiera, cuando acaba en un minuto, estabas abajo haciendo eses y queriendo ver como el cielo y el suelo giraban sin parar, mezclándose y fusionándose, creyéndote capaz de volar al cerrar tus ojos. Era como estar ajeno a la realidad; estar pero sin estar. La mente se vaciaba y por unos minutos dejabas de pensar en todo aquello que rondaba tu cabeza segundos antes; no podías, había demasiados giros, velocidad, y emociones.


Las montañas rusas cesaron, había que volver a casa, y la sensación de retorcerte en el aire disminuyó hasta desaparecer.El atardecer regresó con sus nubes blancas desentonando, en las que buscar formas sobre el cielo rojo, lila y azul celeste. Los descampados, las casas y las industrias recortaban los escasos rayos de sol. Luego llegó la oscuridad adornada por el fulgor de las estrellas, que parecían estar colgadas por un simple hilo como si se tratasen de las bolas de un árbol de navidad,y la luna oculta entre las nubes que acompañaría a nuestros sueños.

lunes, 12 de abril de 2010

El atardecer entre los cerezos japoneses


La primavera se entremezclaba con el invierno y el verano, como si cada estación estuviera presente, la brisa invernal junto con los veraniegos rayos del sol me recuerdan los eternos días veraniegos.

El sol crepuscular ilumina aquel parque repleto de almas vivas que sin prisa pero sin pausa nos abandonan marchando hacia otro lugar, como si su energía se agotara a la vez que el día termina, como si fueran nómadas, o como si la oscuridad de la noche les atemorizara tanto como a mí, cuando en realidad el cielo estrellado y la luna son el mejor espectáculo que nadie podría imaginar.

El silencio inunda nuestra atmósfera interrumpido por el trino de los pájaros. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, y puedo ver la carretera, recortada por unos edificios bastante lejanos y las copas de los árboles surgiendo desde lo más alto, intentado asimilarse a aquellos rascacielos que con el paso del tiempo acaparan sus puestos en este planeta industrializado.

La noche comienza a entrar, me gustaría quedarme allí tendida contando estrellas fugaces y pidiendo deseos al viento, pero una voz ajena me indica que el mundo real sigue allí, y que es hora de volver a casa.

Las dulces flores de los cerezos japoneses crean un pasaje que podría llevar hacia la felicidad, hacia una utopía, pero al final del camino no encuentro sino una plaza recorrida por viejas almas que vagan de camino a casa, cansadas.

Ahora el sol se ha ido, y la noche hace su aparición, las farolas están encendidas aunque haya luz suficiente para caminar, pero el rojizo fulgor ha dado paso a ese azul penetrante y amenazador.

Ahora recuerdo por qué me fascinan tanto esas nubes desdibujadas sobre el amanecer que observo de vez en cuando de camino a clase, me recuerdan esos cerezos mágicos sobre los cuales miles de ojos ocultos entre sus flores nos observaban sin ser conscientes de su presencia.

"Si no crees en algo nunca serás capaz de apreciarlo,tan sólo vemos aquello que queremos, incapaces de ver más allá".

jueves, 8 de abril de 2010

La bebida distorsiona la realidad


Nunca me gustó beber, pero siempre hay una primera vez para todo.

-"Una cerveza"- dije atrevidamente al estar en el país de dicha bebida, la cual se considera la mejor.

Comencé sentir ganas de reír sin sentido alguno, y a la vez era como estar en el mundo pero sin estar, mi cabeza se sostenía sobre el cuello por arte de magia, y a veces hablaba más de lo que debía aunque podía controlarme, al fin y al cabo sólo fue una jarra de cerveza .

Me reía de cosas que no tenían gracia, y mis pasos se balanceaban sobre la acera oscura y abarrotada de personas con las cuales emprendí el viaje.

Nunca me gustó la bebida, siempre tuve miedo de perder el control, de hablar más de lo necesario sobre mí, de todo aquello que no muestro. Miedo de acabar en una camilla observando tendida boca arriba todas esas luces distorsionadas acompañadas del aquel estridente ruido, que cientos de adolescentes escuchan los fines de semana.

Pero esta vez la bebida hizo un efecto diferente, me sentía feliz sin ninguna razón.

Cuando el efecto de alegría pasó todo volvió a la realidad, dejé de un lado la distorsión .Echadas en una cama hablando sobre nosotras tres, comenzó la llamada segunda fase de una borrachera, la depresión.

Sentía ganas de llorar, pero a diferencia de la anterior vez, esta vez si que había razón por la que llorar, bueno razones, porque encontraba tantas en ese instante que no podía llorar por todas.

Acabé por volver a mi habitación con mi compañera, y dejar de lado todo aquello y dormir.

-"Mañana será otro día"- pensé antes de que mi mente sucumbiera a distorsionarse de nuevo, pero esta vez junto con el subconsciente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Sueños primaverales


Había olvidado aquel tono casi blanco que posee el sol, ese que te hace desviar la vista hacia otro lugar, ya que él es demasiado hermoso como para dejarse observar directamente, y si lo haces te cegará. También había olvidado el placentero sentimiento de avanzar sin prisa pero sin pausa en bicicleta, sintiendo el aire fresco en tu rostro y el sol invernal en tu espalda. Recorrer calles inhóspitas por las que nunca había pasado, en las cuales las alcantarillas y las baldosas entonan una melodía al ser pisadas, como si de un canto primaveral se tratara. Calzadas que producen cierta tristeza al observarlas tan solitarias y ajenas al mundo real, rodeadas de asfalto por el que raramente circulan vehículos.

Las risas de los niños y los suspiros de las parejas son audibles en el parque cercano, el sol ha hecho que con él vuelvan las alegres sonrisas de las pocas personas que disfrutan de un día de calma y tranquilidad, un día abstraídos de la rutina.

Un camino lleno de barro nos guía hacia los árboles que envuelven el monte cuya cima es coronada por unas casas cuyos habitantes deben descender cada día para volver al mundo al que pertenecen, al trabajo diario del que pocos disfrutan en realidad ya que como la mayoría de la gente optaron por el camino más fácil y no por aquel que deseaban de verdad y ahora viven sumisos de un trabajo que les aprisiona y les inhibe de sus sueños.

Allí, sentada desde un tronco caído, mirando hacia el cielo puedo observar las ramas de los árboles luchando por ascender y encontrar un rayo de luz que les ayude a seguir adelante lo que aún queda de invierno, uno que les proporcione el calor que necesitan para conservarse en las alturas, siendo así la casa de muchos seres.

El cielo es tan celeste, el silencio tan profundo, el musgo que recubre el suelo almohadillado se asemeja al caminar sobre las nubes –aunque desconozca esa sensación.Respiro profundamente e invado de aire fresco mis pulmones, todo desde ahí parece tan perfecto, es como si el mundo en el que realmente habitáramos no fuera el real, sino este que ahora nos rodea. Como si nada pudiera ir mal… parece mentira que en ese mismo momento alguien estuviera muriendo por no tener los recursos necesarios.

Más arriba, miro hacia el fondo de la espesura de los follajes, me pregunto cuánto nos quedará por descubrir, y cuánto ignoramos de nosotros mismos. Hay tantas preguntas sin resolver a las que nunca hallaremos respuestas…

Pedaleo y siento esas extrañas ganas de soltar las riendas, de dejarme llevar, de alzar los brazos y sentir el viento contra mí, y gritar: “¡soy el rey del mundo!”, como en aquella película cuyo título soy incapaz de recordar en este mismo instante, de hecho puede que ni siquiera haya visto esa película.

El sol se oculta y da paso al atardecer junto con el cual mueren los sueños; hasta que caigas rendido en la cama, donde la luna efectuará su papel, la cual , nos otorga ,de nuevo, la capacidad de soñar…

sábado, 13 de marzo de 2010

Una pasión,una sombra.


Un mañana lluviosa en la que un cielo encapotado gobernaba la ciudad de las pasiones, una sombra sin destino vagaba por la pequeña ciudad que parecía adormilada, aunque en realidad estuviera en constante movimiento, como un danza constante, un movimiento de cuerpos incandescentes. Una sombra perdida, una sombra que perdió a su persona, una sombra que quizás nunca la perdió porque ni siquiera se habían encontrado. Una sombra errante en busca de su doble cara de una misma moneda.

Deambulaba sin destino, sin encontrar su otra mitad; su mitad de carne y hueso, pero no se rendiría hasta encontrarla porque sin su otra mitad ella no tenía ningún sentido, y aunque su otra mitad lo ignorara, ésta también carecía de sentido sin su leal sombra.

El día que ambas se hallaran todo comenzaría a cobrar sentido en el aletargado ser de la sombra, cuya oscuridad pasaría a ser un manchón traslúcido.

Así pues, pasando a formar de esa pantomima, en la cual, todos aquellos que de verdad han descubierto su pasión se sumergen en su inalterable destino.

Y ahora me pregunto yo, ¿cual será mi pasión? Espero encontrarla algún día.

martes, 9 de marzo de 2010

Hipocresía


“Hipocresía no es un insulto”, dijo la profesora.

Hipocresía, el mundo está poblado de hipócritas. Desde los hipócritas por excelencia; los políticos, hasta las clases más bajas de esta sociedad, pasando por ella todos los sectores de los estratos sociales, en mayor proporción la clase media-alta.

Nadie se puede liberar de ella, es un lastre que debemos cargar toda nuestra vida, algo de lo que es imposible eximirse. Sólo podemos cargarla al hombro y hacerla así menos pesada, o dejar que con cada paso nos detenga, marcando su surco en nuestro camino.

Miro a cada lado y sólo encuentro hipocresía en aumento, cada año parece tomar partida antes. La hipocresía nace en el seno de la familia que se transmitirá a los más pequeños, para más tarde ser utilizada desde edades más tempranas.

Hipocresía que conlleva dolor y mentiras, y más sufrimiento para el mundo…

Paro en medio de mi camino para girar la vista atrás y dejar lugar a mis memorias por un momento. Giro 90 grados mi cabeza y percibo otro camino, y otro alma por delante de mí ,del cual sólo puedo observar un lejano punto sin movimiento perceptible ,cuyo camino contiene la marca, el rastro de la hipocresía, como un surco en la arena humedecida de una playa en la cual un náufrago acarrea su balsa vagando sin orientación alguna en busca del final de su isla desierta, sin saber que su senda es circular, con la esperanza de encontrar algún día el instante en el que la arena de paso al asfalto. Sin percatarse de que se encuentra encerrado en su propia botella, la cual utilizó para escapar mediante un mensaje que vagó por las aguas sin destino,permaneciendo así prisionero de sí mismo para siempre.

A veces pienso que si el mundo tuviera rostro, en él se reflejaría una mirada triste, carente de ilusión alguna, una mirada que reflejaría a esta humanidad…

domingo, 7 de marzo de 2010

¿A dónde van las lágrimas?, ¿de dónde viene la lluvia?


Ahora las nubes parecen formar parte del cielo, se han adaptado tan bien a él … Es como si nunca antes hubiera existido un azul celeste allí arriba vigilando cada uno de nuestros movimientos diurnos ,y aparentado ser otro durante la cautiva noche ; ahora es como si siempre hubiera sido gris.

Me gusta ese tono, me adapto a él, y parezco no darme cuenta de que no es el tono que le corresponde en realidad, pero es el que más se relaciona con mi compañera de lloros, la lluvia.

Recorro el pasillo dotado de cierta elegancia a partir de unos azulejos beiges que desentonan con el aspecto antiguo del espejo que refleja mi mirada perdida junto a dos tristes maceteros que piden a gritos con unas flores; no artificiales, sino unas que posean la vida de la que ellos carecen..

Me encamino descendiendo la rampa, percibo el tacto de mis zapatillas contra las baldosas de cemento, similar a una intensa caricia, aunque quizás lo que provoque esta sensación sea su sonido audible en cada paso.

Abro la puerta decidida y una bocanada de aire me conmueve por dentro.

Desde aquí abajo, cuando alzas la vista hacia el cielo pálido todo parece tan tétrico, y lo extraño de ello es que me gusta, me gusta mirar al cielo y ver que las grisáceas y vaporosas nubes se condensan hasta dejar caer sus primeras gotas de lluvia.

Me gusta caminar bajo la lluvia sin paraguas con la simple protección de un abrigo y su capucha y sentir como cada gota resbala sobre su superficie hasta que alguna, intrépida y atrevida, consigue precipitarse y posarse en tu cara .Es entonces cuando podrías llorar sin que nadie pudiera intuirlo si quiera ,ya que a la gente le preocupan hoy en día más los lloros del cielo en su forma física y material .El ponerse bajo la protección de las lágrimas, que paso a paso traspasan las ropas de los más desafortunados, y se cuelan entre las diminutas rendijas de cada tela hasta llegar a la piel por la cual se deslizan hasta desaparecer desintegrándose. Rindiéndose en su intento de transmitir su dolor a cada persona, pretendiendo cambiar nuestros planes inespecíficos de expirar con el Planeta, porque ya no sirve de nada, la gente ya no se preocupa por la razón de las lágrimas, sólo quieren evitarlas a toda causa, cueste lo que cueste.

El mundo está llorando y nadie quiere enterarse.

Si miráramos a través de cada una de esas gotas de lluvia que pasan unas milésimas de segundo ante nuestros ojos, podríamos ver el color del dolor, del sufrimiento, del odio, incluso del amor. De todo eso que nos hace derramar saladas lágrimas, cuya sal es absorbida por la señora realidad , que tras esto almacena pequeñas tacitas de té que deja derramar lentamente sobre las mullidas nubes,encargadas de racionalizar este líquido sobre nuestras cabezas sin que seamos capaces de ser conscientes de dónde provienen y a dónde irán a parar.

Porque, ¿a quién le gusta el dolor cuando es más fácil engañarse?