viernes, 10 de junio de 2011

Ideales.


Remolinos de gente abarrotan las calles,
indiferentes ,o ausentes,
los únicos que cuentan son los presentes.

Aviones surcan el cielo,
se dejan guiar por la estela a su paso,
pero todo es perecedero.

Las nubes regresan,
las miradas se dirigen al suelo,
otras, se alzan con recelo,
persiguen sus sueños.

Muchos no parecen comprender,
que bajo dicho asfalto,
no hay nada que entender,
tan sólo hay llanto.

Ideales enterrados,
que miles de puñales
quisieron ver desangrados.

Ahora, resucitan,
no tienen voz, sólo gozan de alma.
Almas que palpitan.

Espejo.


Aún quedán trozos del espejo que un día se rompió en mi interior. Primero fue un sonido estrindente, luego un suave reflejo que la luz de un amanecer hizo desaparecer. Más tarde siguieron los estúpidos recuerdos que huyeron flotando en el aire en delicadas pompas de jabón. Para finalizar con un limpio cristal que todo dejaba traslucir; ¡qué idiota puede llegar a ser uno!

Y así es como la ilusión dio paso a la realidad.

martes, 22 de marzo de 2011

Emigrantes.

Solitaria calle , repleta de pasajeros,
van y vienen, balanceándose por el suave vaivén de los segundos.
Rehenes de aquellos que, distantes del tiempo
insuflan vida a sombras sin sentido.
Extranjeros, emigrantes,
de un mismo mundo incomprendido.
El desprecio de nuestras miradas les hace ser distantes.

Cuentan las baldosas de nuestro parqué
separadas como si fuesen fronteras,
mientras refriegan nuestra hiprocresía,
sucia y oscura; petrolífera,
empapada con lejía.

Ellos no entienden de banderas,
Nosotros no entendemos más que de tierras.

martes, 1 de marzo de 2011

Disuélveme en amistad.

Mátame con tu mirada.
Tortúrame con tus caricias.
Desgárrame con tus palabras.
Suicídame con tu veneno.
Abrázame hasta el asfixio.
Sonríeme hasta deshacerme
Desquíciame con tus bromas de mal gusto.
Ahórcame con tu pelo.
Deshilvana la costura de la cicatriz que nunca existió.
Araña mi locura, aráñate.
Arranca mi corazón y véndelo barato, como el whisky.
Estrangúlame hasta quitarme el aire que me das.
Hechízame hasta convertirme en una autómata.
Hazme hablar hasta perder la voz, hasta que el eco pierda la razón.
Devórame y no dejes ni los huesos.
Dispárame con mis defectos.
Acuchíllame mientras le besas.
Desángrame en soledad.
Borra nuestra inocencia.
Destrózame y, luego recomponme con tus besos.
Quítame los sueños y cámbialos por una ración de insomnio.
Vende mis pesadillas en rebajas.
Dedícame versos de amor, pero sólo en la imaginación.
Disuélveme en amistad…

viernes, 11 de febrero de 2011

Frío.

Es como tener frío un abrasador día de verano, nadie lo entiende, y tú sólo puedes tiritar y acurrucarte bajo tus mantas.

sábado, 5 de febrero de 2011

La caída.


La suavidad con la que cada acorde es perfilado llega a mis tímpanos,semejante a un pájaro precipitándose hacia el infinito.Incapaz de despegar, en un triste instante levita de nuevo surcando las expectantes estrellas, hasta que es engullido por un sombrío agujero negro , dejando tan sólo una sutil estela a su paso.Los tenues rayos de la luna perecen,y todo parece ser nada. Distante de la realidad se evade en una quimera mientras su corazón, sobrevuela todo aquello que le rodea. Es imposible sentir la inusitada caída más allá de unas décimas de segundo, para chocar durante perpetuas horas contra la abobinable realidad,que atormenta con sus susurros cada rincón.

lunes, 31 de enero de 2011

Como papeles publicitarios.


Me siento como uno de esos papeles publicitarios que te ofrecen a la salida del instituto con la intención de encaminar al rebaño hacia algún lugar concreto. Uno de esos que atrapas sin si quiera darte cuenta cuando un señor casi te lo mete en las narices en la primera esquina. Le echas un vistazo, lo enrollas, haces un rato el indio con él, y cuando estás cruzando el primer puente hacia casa, lo lanzas hacia las turbias aguas que solo saben acumular mierda. En principio flota, mientras cada partícula de celulosa se empapa lentamente hasta ser mayor el peso que el empuje, para entonces la letras han sido sustituidas por tinta ilegible. Nunca sabes dónde van a parar, pero sabes que se hundirá, porque ,en ese mismo instante ya es tan blando y frágil como para dividirse en dos si chocase contra una ramilla de un chopo cercano.

Ojala alguien se hubiese molestado en hacer un barquito con él antes de lanzarlo a la corriente.