viernes, 10 de junio de 2011

Espejo.


Aún quedán trozos del espejo que un día se rompió en mi interior. Primero fue un sonido estrindente, luego un suave reflejo que la luz de un amanecer hizo desaparecer. Más tarde siguieron los estúpidos recuerdos que huyeron flotando en el aire en delicadas pompas de jabón. Para finalizar con un limpio cristal que todo dejaba traslucir; ¡qué idiota puede llegar a ser uno!

Y así es como la ilusión dio paso a la realidad.

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