viernes, 10 de junio de 2011

Ideales.


Remolinos de gente abarrotan las calles,
indiferentes ,o ausentes,
los únicos que cuentan son los presentes.

Aviones surcan el cielo,
se dejan guiar por la estela a su paso,
pero todo es perecedero.

Las nubes regresan,
las miradas se dirigen al suelo,
otras, se alzan con recelo,
persiguen sus sueños.

Muchos no parecen comprender,
que bajo dicho asfalto,
no hay nada que entender,
tan sólo hay llanto.

Ideales enterrados,
que miles de puñales
quisieron ver desangrados.

Ahora, resucitan,
no tienen voz, sólo gozan de alma.
Almas que palpitan.

Espejo.


Aún quedán trozos del espejo que un día se rompió en mi interior. Primero fue un sonido estrindente, luego un suave reflejo que la luz de un amanecer hizo desaparecer. Más tarde siguieron los estúpidos recuerdos que huyeron flotando en el aire en delicadas pompas de jabón. Para finalizar con un limpio cristal que todo dejaba traslucir; ¡qué idiota puede llegar a ser uno!

Y así es como la ilusión dio paso a la realidad.