lunes, 31 de enero de 2011

Como papeles publicitarios.


Me siento como uno de esos papeles publicitarios que te ofrecen a la salida del instituto con la intención de encaminar al rebaño hacia algún lugar concreto. Uno de esos que atrapas sin si quiera darte cuenta cuando un señor casi te lo mete en las narices en la primera esquina. Le echas un vistazo, lo enrollas, haces un rato el indio con él, y cuando estás cruzando el primer puente hacia casa, lo lanzas hacia las turbias aguas que solo saben acumular mierda. En principio flota, mientras cada partícula de celulosa se empapa lentamente hasta ser mayor el peso que el empuje, para entonces la letras han sido sustituidas por tinta ilegible. Nunca sabes dónde van a parar, pero sabes que se hundirá, porque ,en ese mismo instante ya es tan blando y frágil como para dividirse en dos si chocase contra una ramilla de un chopo cercano.

Ojala alguien se hubiese molestado en hacer un barquito con él antes de lanzarlo a la corriente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta, en serio, creo que escribes tres veces mejor que antes :P
Ojalá el mundo hiciera con todos nosotros algo mejor antes de acabar con nuestras vidas, eh...

Kimi dijo...

Si tú lo dices...
Lo dices como si de ti no hubiera hecho nada mejor ;)

Publicar un comentario