
Estaba en el examen trimestral de lengua, pero ,como de costumbre me dejé distraer de vez en cuando.Me giré un par de veces en busca de su mirada; no estaba. Pensé que estaba tras de mí, dos sitios más atrás , pero cuando un chico se levantó y dejó el aula de exámenes caí en mi error, aunque mantenía la estúpida esperanza de que estuviera allí- cuando, como de costumbre, lo único que había allí era una soñadora: yo-. Me quedé esperando verla, hasta que el final del examen alguien dijo que nevaba:" señal de buena suerte"- bromeó ante el profesor. Sólo quedábamos tres ,y ,ella en realidad nunca había estado allí. Entregué el examen y sonreí, la nieve me producía una felicidad momentánea, a la vez que sentía una extraña libertad por parte de los estudios.
Caminé por el blanco y vacío pasillo charlando alegremente con un compañero,como si todo hubiera sido un sueño, y otro comenzara de nuevo; seguía esperando el sonido de la vibrante alarma que me hiciera despertar de mi sopor. Aún en la callé rebusqué cn mirada por los alerededores esperando ver una silueta conocida, en cambio no había nadie: sólo estaba yo, alzando mi vista hacia el negruzco cielo, con la ilusión de ver algo que nunca había existido, e incapaz de ver allá de los suaves copos de nieve.
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