martes, 9 de marzo de 2010

Hipocresía


“Hipocresía no es un insulto”, dijo la profesora.

Hipocresía, el mundo está poblado de hipócritas. Desde los hipócritas por excelencia; los políticos, hasta las clases más bajas de esta sociedad, pasando por ella todos los sectores de los estratos sociales, en mayor proporción la clase media-alta.

Nadie se puede liberar de ella, es un lastre que debemos cargar toda nuestra vida, algo de lo que es imposible eximirse. Sólo podemos cargarla al hombro y hacerla así menos pesada, o dejar que con cada paso nos detenga, marcando su surco en nuestro camino.

Miro a cada lado y sólo encuentro hipocresía en aumento, cada año parece tomar partida antes. La hipocresía nace en el seno de la familia que se transmitirá a los más pequeños, para más tarde ser utilizada desde edades más tempranas.

Hipocresía que conlleva dolor y mentiras, y más sufrimiento para el mundo…

Paro en medio de mi camino para girar la vista atrás y dejar lugar a mis memorias por un momento. Giro 90 grados mi cabeza y percibo otro camino, y otro alma por delante de mí ,del cual sólo puedo observar un lejano punto sin movimiento perceptible ,cuyo camino contiene la marca, el rastro de la hipocresía, como un surco en la arena humedecida de una playa en la cual un náufrago acarrea su balsa vagando sin orientación alguna en busca del final de su isla desierta, sin saber que su senda es circular, con la esperanza de encontrar algún día el instante en el que la arena de paso al asfalto. Sin percatarse de que se encuentra encerrado en su propia botella, la cual utilizó para escapar mediante un mensaje que vagó por las aguas sin destino,permaneciendo así prisionero de sí mismo para siempre.

A veces pienso que si el mundo tuviera rostro, en él se reflejaría una mirada triste, carente de ilusión alguna, una mirada que reflejaría a esta humanidad…

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