sábado, 13 de marzo de 2010

Una pasión,una sombra.


Un mañana lluviosa en la que un cielo encapotado gobernaba la ciudad de las pasiones, una sombra sin destino vagaba por la pequeña ciudad que parecía adormilada, aunque en realidad estuviera en constante movimiento, como un danza constante, un movimiento de cuerpos incandescentes. Una sombra perdida, una sombra que perdió a su persona, una sombra que quizás nunca la perdió porque ni siquiera se habían encontrado. Una sombra errante en busca de su doble cara de una misma moneda.

Deambulaba sin destino, sin encontrar su otra mitad; su mitad de carne y hueso, pero no se rendiría hasta encontrarla porque sin su otra mitad ella no tenía ningún sentido, y aunque su otra mitad lo ignorara, ésta también carecía de sentido sin su leal sombra.

El día que ambas se hallaran todo comenzaría a cobrar sentido en el aletargado ser de la sombra, cuya oscuridad pasaría a ser un manchón traslúcido.

Así pues, pasando a formar de esa pantomima, en la cual, todos aquellos que de verdad han descubierto su pasión se sumergen en su inalterable destino.

Y ahora me pregunto yo, ¿cual será mi pasión? Espero encontrarla algún día.

0 comentarios:

Publicar un comentario