viernes, 11 de febrero de 2011

Frío.

Es como tener frío un abrasador día de verano, nadie lo entiende, y tú sólo puedes tiritar y acurrucarte bajo tus mantas.

sábado, 5 de febrero de 2011

La caída.


La suavidad con la que cada acorde es perfilado llega a mis tímpanos,semejante a un pájaro precipitándose hacia el infinito.Incapaz de despegar, en un triste instante levita de nuevo surcando las expectantes estrellas, hasta que es engullido por un sombrío agujero negro , dejando tan sólo una sutil estela a su paso.Los tenues rayos de la luna perecen,y todo parece ser nada. Distante de la realidad se evade en una quimera mientras su corazón, sobrevuela todo aquello que le rodea. Es imposible sentir la inusitada caída más allá de unas décimas de segundo, para chocar durante perpetuas horas contra la abobinable realidad,que atormenta con sus susurros cada rincón.

lunes, 31 de enero de 2011

Como papeles publicitarios.


Me siento como uno de esos papeles publicitarios que te ofrecen a la salida del instituto con la intención de encaminar al rebaño hacia algún lugar concreto. Uno de esos que atrapas sin si quiera darte cuenta cuando un señor casi te lo mete en las narices en la primera esquina. Le echas un vistazo, lo enrollas, haces un rato el indio con él, y cuando estás cruzando el primer puente hacia casa, lo lanzas hacia las turbias aguas que solo saben acumular mierda. En principio flota, mientras cada partícula de celulosa se empapa lentamente hasta ser mayor el peso que el empuje, para entonces la letras han sido sustituidas por tinta ilegible. Nunca sabes dónde van a parar, pero sabes que se hundirá, porque ,en ese mismo instante ya es tan blando y frágil como para dividirse en dos si chocase contra una ramilla de un chopo cercano.

Ojala alguien se hubiese molestado en hacer un barquito con él antes de lanzarlo a la corriente.

viernes, 14 de enero de 2011

It's got to be bad before it get's good...

¿Será verdad eso de que primero hay que tocar fondo?

http://www.youtube.com/watch?v=rd-nn3Vn3z0

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿Por qué...?


¿Para qué todo este sinsentido? ¿Para qué esta vida? ¿Para qué tanto esfuerzo? ¿Por qué vivir haciendo algo que no te apetece? ¿Por qué se valora algo que memorizas y escribes en un papel, hasta el punto de que tu futuro dependa de ello? ¿Por qué casi nadie es feliz? ¿Por qué un niño con una piedra y unos trozos de tela puedes ser más feliz que nosotros cuando es tan frágil como una mariposa? ¿Por qué existe dinero? ¿Por qué tres cuartas partes del mundo se mueren en la absoluta miseria, entre el más angustioso dolor, y a nadie le remuerde la conciencia cada maldito segundo? ¿Por qué somos tan egoístas de ser felices y dependientes de lo material cuando millones de personas sufren por nuestra culpa? ¿Por qué nadie detiene todo esto? ¿Por qué nadie pone algo por su parte? ¿Y por qué nosotros ante una nota media nos decaemos como si el mundo terminara? ¿Por qué podemos seguir con nuestras vidas en nuestro primer mundo ignorando al resto? ¿Por qué la indiferencia? ¿Por qué las guerras? ¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?


Hay tantas preguntas sin respuesta...

jueves, 2 de diciembre de 2010

Copos de nieve


Estaba en el examen trimestral de lengua, pero ,como de costumbre me dejé distraer de vez en cuando.Me giré un par de veces en busca de su mirada; no estaba. Pensé que estaba tras de mí, dos sitios más atrás , pero cuando un chico se levantó y dejó el aula de exámenes caí en mi error, aunque mantenía la estúpida esperanza de que estuviera allí- cuando, como de costumbre, lo único que había allí era una soñadora: yo-. Me quedé esperando verla, hasta que el final del examen alguien dijo que nevaba:" señal de buena suerte"- bromeó ante el profesor. Sólo quedábamos tres ,y ,ella en realidad nunca había estado allí. Entregué el examen y sonreí, la nieve me producía una felicidad momentánea, a la vez que sentía una extraña libertad por parte de los estudios.
Caminé por el blanco y vacío pasillo charlando alegremente con un compañero,como si todo hubiera sido un sueño, y otro comenzara de nuevo; seguía esperando el sonido de la vibrante alarma que me hiciera despertar de mi sopor. Aún en la callé rebusqué cn mirada por los alerededores esperando ver una silueta conocida, en cambio no había nadie: sólo estaba yo, alzando mi vista hacia el negruzco cielo, con la ilusión de ver algo que nunca había existido, e incapaz de ver allá de los suaves copos de nieve.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Otoño.



Los abrigos, bufandas y gorros se mueven descontrolados por una fuerza invisible , el viento, ese ganador del escondite que recorre las risas de los niños en los parques mientras saltan en los montones de hojas que él mismo ha acumulado ; porque ,aunque le cueste reconocerlo ,le encanta su sonido.
Un escalofrío te atraviesa ,y en ese mismo segundo un montón de pequeñas partículas cargadas con un exceso de dióxido de carbono, luchan por calar cada uno de tus tejidos. Las personas corren a ambos lados de la calle, huyen de la humedad, o buscan un escondite mejor que el del viento, el cual ya ha comenzado a contar: 1, 2, 3... 48,49 y 50. La mitad son sorprendidos por un inmenso nubarrón sobre sus cabezas antes de encontrar refugio. Corren, resbalan, chocan; se vuelven más torpes de lo que ya es el ser humano, y cuando ya han conseguido algo con lo que protegerse salen a la calle desafiantes, esperando que el viento doble su paragüas, para luego echar mil maldiciones, y, de nuevo huir. Huir.