jueves, 18 de noviembre de 2010

Otoño.



Los abrigos, bufandas y gorros se mueven descontrolados por una fuerza invisible , el viento, ese ganador del escondite que recorre las risas de los niños en los parques mientras saltan en los montones de hojas que él mismo ha acumulado ; porque ,aunque le cueste reconocerlo ,le encanta su sonido.
Un escalofrío te atraviesa ,y en ese mismo segundo un montón de pequeñas partículas cargadas con un exceso de dióxido de carbono, luchan por calar cada uno de tus tejidos. Las personas corren a ambos lados de la calle, huyen de la humedad, o buscan un escondite mejor que el del viento, el cual ya ha comenzado a contar: 1, 2, 3... 48,49 y 50. La mitad son sorprendidos por un inmenso nubarrón sobre sus cabezas antes de encontrar refugio. Corren, resbalan, chocan; se vuelven más torpes de lo que ya es el ser humano, y cuando ya han conseguido algo con lo que protegerse salen a la calle desafiantes, esperando que el viento doble su paragüas, para luego echar mil maldiciones, y, de nuevo huir. Huir.

viernes, 22 de octubre de 2010

Y apenas distante de la muerte me siento, infeliz...

Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco,más que la hierba pálida
estoy,y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.


Safo,Antología de la poesía lírica griega

lunes, 11 de octubre de 2010

Despedidas


Me encantaban sus viejos ojos azules clavándose en mí. El sonido que hacía al sorber los condimentos de la ensalada ya terminada.
Me encantaba sentarme en el sofá y ver que bajo él escondía miles de libros de indios y vaqueros. Pasar sus páginas amarillas y oler que decenas de años habían deslizado sus dedos por cada hoja. Me encantaba ver cómo se cambiaba de gafas para leer.
Me encantaba ver los simpsons con él y reír a su misma vez. Que cambiara de canal la televisión sólo para hacerme rabiar. Que me picara continuamente ,y ,me encanta también enfadarme por ello.
Me encantaba esperarle a que llegara del bar de jugar la partida impaciente. Y después regar con él las flores que adornaban nuestra calle. El olor a humedad en pleno mes de agosto, y los caracoles resbalando por las plantas.
Me encantaba su manera de silbar para llamar al gato y acariciarlo, apacible en su regazo.
Me encantaba bajar a comprar pan o ir al colegio agarrada de su mano, y que nunca me dejase caer. Me encantaban sus grandes y secas manos.
Me encanta sentarme con él a la sombra mientras esperábamos a la hora de la comida, y verle tallar madera con su vieja y oxidada navaja.
Me encantaba pasear con él, y que me enseñara los campos. Que me enseñara a aprender a andar en bicicleta.
Me encantaba bajar en coche a la huerta y saltar con cada bache del camino . Sentarme al lado del río a comer una manzana que me había pelado. O aquellas ciruelas recién cortadas que me tendía en sus manos.
Me encantaba subir al castillo con él y que me contara la historia de aquella reina. Me encantaba escucharle. Tararear sin sentido. Sonreír.
Me encantaban esa cantidad de viejas viseras y linternas escondidas tras la puerta de la vieja casa del pueblo. Pasar los veranos allí rodeada de la tranquilidad de la que gozan los niños.
Me encantaba dormir en el sofá cama del salón mientras me dormía viendo la televisión.El invierno en aquella casa. Y jugar al bingo con él, pero aún más al parchís.
Me encantaba verle a la salida del colegio entre aquel montón de padres.
Me encantaba que me obligara a comer. Me encantaba que dijera "el parte" en vez "el telediario".
Me encantaba su tranquilo carácter.
Me encantaba ir al parque con él, o la cabalgata e reyes.
Me encantaba estar con mi abuelo.

Pero por el contrario odiaba toda y cada una de esas pastillas que tomaba, odiaba ese catarro interminable,odiaba el último verano que se pasó es aquella maldita cama.
Odiaba verle palidecer, envejecer y adelgazar en un año todo lo que no había hecho en todos los anteriores.
Odiaba oírle toser, y sonarse con un pañuelo de tela.
Odiaba aquel autobús, esa especie de castillo del que nadie retornaba, y ese maldito color blanco.
Odiaba esa habitación que parecía tan malditamente cómoda, odiaba todas esas máquinas que le rodeaban, odiaba el suero intravenoso en su mano, y odiaba el asqueroso puré que le obligaban a comer.
Odiaba la televisión del techo, y las flores que unos cuantos hipócritas le habían dejado allí para aparentar amor.
Odiaba tener que mirar por esa ventana deseando largarme de allí, y aún más odiaba ver que alrededor sólo había ambulancias y un montón de pinos.
Odiaba ese lugar, y su olor a desinfectante.
Odiaba los horarios de visita, y odiaba la primera y última visita que hice a ese desdichado lugar.
Odiaba tener que irme sabiendo que no volvería a verle.
Y al igual que él, odiaba las despedidas.

-"No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo" (El guardián entre el centeno)

Alcohol


El curso hace tiempo que empezó pero aún así sigo creyendo que vivimos en el verano , porque nada ha vuelto a su cauce… En unos meses las cosas cambiaron, giraron y se retorcieron. Las emociones de unos cuantos años se comprimieron en unos meses que parecen no encontrar su fin.
Al principio todo era calma, luego todo era fiesta, y después todo eran discusiones. ¿Y ahora? ¿Qué es el ahora? Tan sólo lágrimas que se ocultan tras una tenue sonrisa y un vaso de alcohol, eso es lo que nos ha quedado.

sábado, 9 de octubre de 2010

Mentiras


Te podría decir mil veces te quiero,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te amo,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te espero,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te extraño,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te sueño,
Y no te mentiría.
Te podría decir mil veces te recuerdo,
Y no te mentiría.
Pero te podría decir mil veces te odio,
Cuando por ti moriría.
Te podría decir mil veces me aburres,
Cuando por tu respirar viviría.
Te podría decir mil veces rencor te guardo,
E incapaz soy de siquiera de sospecharlo.
Te podría decir mil veces me enfado.
Pero ni se me ocurre pensarlo.
Te podría decir mil veces me equivoco,
Luego, cada error me vuelve loco.
Te podría decir mil veces te nombro,
Y Es Entonces, en la soledad cuando más te añoro.
Te podría decir mil veces por mi mente sucedes,
E incluso a mi existencia, para mí, antecedes.
Te podría decir mil veces te miento.
Y entonces, todo esto, sería mentira.
Pero éstas, las verdades más absolutas,
Siempre estarán en mi corazón , indefinidamente….

viernes, 1 de octubre de 2010

Errores


"Con los errores ocurre una cosa. A veces, aunque sepas que algo es un error, tienes que hacerlo de todos modos. Incluso los errores más rematadamente tontos."


Ted,como conocí a vuestra madre, 1x21.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

En el lugar adecuado y en el momento adecuado


"Los grandes momentos de vuestra vida no serán necesariamente las cosas que hagáis, también lo serán las cosas que os ocurran. No estoy diciendo que no podáis actuar para cambiar el resultado de vuestras vidas, debéis actuar, y lo haréis. Pero no olvidéis que cualquier día, al salir de casa, vuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan, y su plan siempre está en marcha. Una mariposa mueve sus alas y empieza a llover. Da miedo pensarlo, pero a la vez es maravilloso. Todas esas piezas de la máquina en constante funcionamiento, asegurándose de que estés exactamente donde debes estar, exactamente cuándo debes estar ahí…en el lugar adecuado y en el momento adecuado."


Ted, como conocí a vuestra madre, 4x23