miércoles, 29 de septiembre de 2010

En el lugar adecuado y en el momento adecuado


"Los grandes momentos de vuestra vida no serán necesariamente las cosas que hagáis, también lo serán las cosas que os ocurran. No estoy diciendo que no podáis actuar para cambiar el resultado de vuestras vidas, debéis actuar, y lo haréis. Pero no olvidéis que cualquier día, al salir de casa, vuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan, y su plan siempre está en marcha. Una mariposa mueve sus alas y empieza a llover. Da miedo pensarlo, pero a la vez es maravilloso. Todas esas piezas de la máquina en constante funcionamiento, asegurándose de que estés exactamente donde debes estar, exactamente cuándo debes estar ahí…en el lugar adecuado y en el momento adecuado."


Ted, como conocí a vuestra madre, 4x23

martes, 14 de septiembre de 2010

El fin del verano y el comienzo de algo...¡quién sabe de qué!


El verano está acabando y tantas cosas han pasado desde que llegó. Parece que la simple presencia de una estación puede cambiar por completo tu vida, pero en realidad no es la época , sino que el tiempo del cual carecías anteriormente que se acumulaba bajo las nubes ,ahora regresa de golpe a la tierra, y nos devolvió a la realidad de la vida… Esa en la que se puede vivir con tranquilidad sin preocuparse del examen de mañana o de la hora a la que haya que levantarse, porque no es ninguna en concreto. Puedes despertar cuando el sol haya desaparecido, o cuando esté comenzando a salir, o puede que te guste sentir el frescor de la mañana a la vez que los rayos del sol de media mañana. Nada de eso importa en verano, porque no hay ninguna responsabilidad más que dirigir tu vida.
Ahora todo esto se acaba, pero yo creo que esto no ha hecho nada más que empezar. Los cambios que esta estación ha causado, han dejado grandes estragos.
Cuanto menos quedaba para el fin del verano, y cuando menos nos lo esperábamos, más cosas nos sucedían.
¿Y qué será del pasado? De todas nuestras aventuras desde el principio del verano, de nuestra tranquila vida, de nuestros días de río, de nuestras risas desordenadas, y de nuestras fiestas locas... ¿Pasarána formar parte de nuestros mejores recuerdos a la vez que elaboramos otros mejores ...?

Estoy segura de que así será :)

martes, 3 de agosto de 2010

Días sin dirección



Observé cómo el cielo oscuro se teñía de luz poco a poco , mientras, a su vez, mi cuerpo descansaba en una cama que no era la mía, sin aún alcanzar el sueño. Pensé en todo lo que había pasado en apenas un mes, unos días, o unas horas.Todo había cambiado tan lentamente o tan rápidamente -depende de cómo se midiera-como los tonos anaranjados lucían ahora adornando la travesía que el sol había dejado. Pensé en todos aquellos besos que había dado sin sentido, en los que había dado sin conciencia y en los que había dado queriendo, la noche anterior, o la mañana presente .Pero en realidad, sólo conseguí llegar a la conclusión de que nada había servido de mucho, ni tampoco había cambiado nada; y, que tal vez, todo fuera mejor así.
Dejé que mis párpados cayeran, que mis oídos dejaran de prestar atención al sonido de los coches recorriendo la carretera, y que el aire de la mañana que se colaba por la ventana refrescara mi mente , que , durante unas cuantas horas , viajaría a un lugar lejano, en el que nada importaba.

http://www.youtube.com/watch?v=DgmkK6t4uZM

lunes, 26 de julio de 2010

Un poema de Francisco M. de Ortega

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Francisco M. Ortega, del libro Cuenta atrás.


http://www.youtube.com/watch?v=4a7uDYNWmQI&feature=related

viernes, 18 de junio de 2010

El club de los poetas muertos


-"Carpe diem” «aprovecha el momento».

-“Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente; quería ‘sacarle el jugo’ a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido”.

-“La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes y nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas, pero no llega a cubrirnos. Y desde que llegamos llorando hasta que nos vamos muriendo sólo nos cubre la cara, mientras gemimos, lloramos y gritamos”.

-“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.

-“Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así; y siempre así será”.

-"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos".

jueves, 17 de junio de 2010

Guerra


Tras la decrépita ventana tan sólo consigo atisbar el marchito campo canoso ,cubierto por las lívidas cenizas bajo las que se esconde la verdad; que incapaces de ocultar el dolor, dejan a la vista miles de cadáveres tendidos en el calcinado asfalto.Ahora, sus almas vagan bajo el bermellón del cielo, en su intento por abrirse camino entre las lóbregas nubes ,cuyo resultado ha sido el hedor a muerte.¿Acaso alguien esperaba más de una guerra?

viernes, 21 de mayo de 2010

Todos - Bárbara Alpuente


Aquí dejo un texto que leí en una revista , da que pensar...

Mi barrio es una letrina gigante. Un contenedor de aburrimientos vitales y ansiedad etílica en el que los asistentes vomitan, mean, escupen y chillan, para unas horas después, volver semiinconscientes a la tranquilidad e higiene de sus hogares. Los tapones para los oídos son, junto al pelador, el mejor invento de la humanidad, aunque en noches como esta no me sirvan para nada. Retumban en mi cráneo los graves monótonos y alienantes de la música sintética. Escucho los gritos asustados de los testigos de una pelea. Un coche de policía llega demasiado tarde. O demasiado pronto para el próximo incidente. Una ambulancia recoge a un joven ensangrentado que no recuerda cómo ha llegado a abrirse la cabeza. Me da incluso por pensar que quizá viniera así de casa.

Una chica se arranca por bulerías frente a mi balcón. Tengo sueño y la espontánea carece de talento. Quiero matarla. Canalizo mi violencia encendiendo la televisión, que parece programada exactamente para eso. Me decanto por La Noche temática que, casualmente, hoy se titula Muerte súbita. La histeria se dispara con sus matices agudos, impregnando la madrugada de hormonas desatadas. Me fumo un cigarro en el balcón y observo el horizonte velado por el botellón. Me ha salido un pareado sin haberlo preparado. Llueve sobre la capa impermeable del exceso. Las gotas no disuaden a las decenas de personas que se congregan para arrastrar su adolescencia por las esquinas. Dos chicas lloran abrazadas con un brick en la mano. Preveo resacas terminales.

Una ráfaga ácida e intensa que asciende desde el mingitorio oficial en el que se ha convertido mi calle, me obliga a enclaustrarme de nuevo en el salón. Un tal José llama a un tal Germán para decirle que es un soso por no unirse a la fiesta. “¿qué haces en la cama, tío? ¡Si no son ni las cuatro!” Dan las cuatro y a mí me gustaría poder dormir. El tal José me diría que soy una sosa. No tendría intención de contradecirle. Lo soy. Una chica comenta a sus compañeras que lleva dos días bebiendo sin parar. Entra en el bucle y lo repite lo menos seis veces en el tramo que recorre desde mi calle hasta la plaza. El gesto desencajado y la torpeza de sus frágiles movimientos, indican, tristemente, que no miente. Son las cinco de la mañana. Unos 20 jóvenes cantan a todo pulmón cumpleaños feliz. Pero la cosa no acaba ahí, luego siguen con Es un muchacho excelente. Rezo para que no empalmen con feliz en tu día. El excelente muchacho despide la jornada con un humillante strip-tease.

Comento al día siguiente la situación con otros vecinos. Concluimos que la juventud está muy mal, que viven en la inercia, en el desaliento, en la desidia biológica provocada por la falta de responsabilidad con sus propias vidas. Y juzgamos con el cinismo del que habla de la sociedad en tercera persona, como si la cosa no fuera con él. Como si se tratara de una mole informe sin caras ni latidos. Convertimos a los jóvenes en un monstruoso ente que sólo aparece para robarnos unas horas de sueño y ensuciar nuestras aceras. Pues, sinceramente, cuando el desquicie anímico roza el límite hasta este punto, algo debemos de estar haciendo mal. Todos.


Bárbara Alpuente