jueves, 6 de mayo de 2010

Lluvia


Una semana despejada parecía que fuera a ir acompañada de sol, calor y buenos momentos, de hecho incluso las flores del prado de en frente del instituto se habían hecho sitio de forma inexplicable en cada rincón de césped. Podías tumbarte, tomar el sol, oler el verano, y buscar formas en las nubes como cualquier niño haría. Nadie se esperaba menos del viernes, de hecho nos habíamos acostumbrado tanto al buen tiempo, que tan sólo sabíamos esperar risas.

Quisimos ignorar el cielo grisáceo y pálido; el sol intentado ocultarse, temeroso al dolor; y como si fuera uno de esos días de verano que tanto se añoran, salimos de casa con una chaqueta encima.

Algunas minúsculas gotas dieron contra mí, pero no les di importancia, como se hace con todo lo que parece no tenerla. Más tarde, mientras seguíamos involucradas en un sueño que no era real, comenzaron a sucederse con rapidez: “sólo es un poco de lluvia primaveral” pensamos. Los truenos y los relámpagos se abrieron paso, la fina lluvia pasó a ser agua torrencial, y el suelo empedrado quedó encharcado mientras terminábamos un helado.

No sé por qué, ni tampoco me interesa, hay cosas a las que no hay que buscarlas sentido.Decidimos correr bajo la lluvia en aquella plaza frente a la catedral, bajo la mirada de decenas de persona refugiadas en los soportales, que luchaban por esquivar toda humedad, mientras nosotras desafiábamos a la naturaleza bajo miles de gotas de agua y danzábamos de un lado para otro, riendo empapadas.

Todo daba igual hasta que algo llamado realidad o granizo te golpea, de nuevo nos refugiamos, no queríamos más dolor. Volvimos cuando el chaparrón regresó más implacable, mientras saltábamos en cada charco, dejando que nuestra ropa se impregnara por completo de aquel llanto que acabó por desaparecer.

La lluvia se detuvo, y los papeles se invirtieron; todo se volvió más gris sin ella, la cual hacía que vieras todo a través de un cristal empañado, sin querer hacer caso a la verdad.

Caminamos por las calles mojadas, y con el fin de darle un nuevo toque al ambiente decidimos arremeter contra cada charco intentando invocar a la tormenta, que hizo caso omiso a nuestras súplicas, dejándonos abandonadas a nuestra suerte, chorreando tristeza

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué día ese...! Me lo pasé pipa o, como dicen en Inglaterra, I had a ball! (jajaja, cosas de la academia, xD)
PD: me apunté ya al gimnasio, ¿nos dejamos caer por allí el sábado por la mañana?
Bss wpaaaaa!!

Kimi dijo...

jaja ya hay que repetirlo ^^ Pero cuando llueva , allá pá octubre xD

El sábado para hacer deporte dices?? Yo todavía tengo que apuntarme, ya has pagado este mes y eso o este mes no te apuntas??

bss =)

Publicar un comentario